01 — La historia
Basta de «Enviado desde mi iPhone».
Abre la carpeta de enviados de cualquier empresa y encontrarás el cementerio de firmas: el logo del año pasado, una fuente rebelde, un teléfono que nadie contesta y, debajo de la mitad de ellas, «Enviado desde mi iPhone».
Con fixSignatures, el equipo de IT configura la firma una vez y la despliega en todos los buzones de Microsoft 365. Sincroniza nombres, cargos y números desde Entra ID, y la firma se ve igual en Outlook de escritorio, en la web y en el móvil. Y para hacerlo nunca lee el correo de nadie.
Diseñado para IT. Marketing lo adora.
02 — La idea
Un sobre que se firma solo.
El símbolo cuenta toda la historia en una línea: un sobre cuya solapa se convierte en un check, con una firma debajo.
Alrededor, todo es tranquilo y familiar: azul firma sobre grises fríos e Inter en cada palabra, porque quien lo compra vive dentro de Microsoft 365 todo el día. Para algo que se conecta al correo de la empresa, parecer que encaja ahí es media venta. Parecer original se leería como un riesgo.


Azul firma
#137FEC
Azul profundo
#0B5EC2
Tinta
#0F172A
Nube
#F6F7F8
Bruma
#E7EDF3
03 — Manos a la obra
Hecho para quien lo despliega.
Marketing quiere el resultado; IT tiene que hacer el trabajo. Quien lo despliega es alguien de sistemas con otras cuarenta cosas entre manos, así que la app está pensada para dejar bien toda una organización de una sentada, y la web está escrita para que ambos reconozcan su propio problema.

Todo empieza con una checklist.
Conecta Microsoft 365, crea una firma, despliega el complemento y mira cómo la sincronización se pone en verde. Un panel vacío obliga a alguien de sistemas con prisa a adivinar qué toca después. Una checklist se lo dice, y le da algo que tachar.
El editor muestra la firma real.
HTML y vista previa en tiempo real, lado a lado, renderizada para cualquier persona real de la organización, no para un marcador de posición. El lorem ipsum esconde todos los problemas de una firma: el apellido compuesto, el móvil que falta, el cargo que ocupa tres líneas. Con nombres reales salen a la luz antes de que los vea quien recibe el correo.


Una plantilla para todo el mundo.
Las variables se ocupan de lo que cambia de una persona a otra, como los eslóganes y los enlaces, así que una sola firma sirve para toda la empresa. Cada plantilla de más es una vía más para que las firmas se desmadren, y ese desmadre es justo el problema.
Nada sale a ciegas.
Antes de activar una firma, la página de detalles muestra exactamente lo que verá quien la reciba. La seguridad en el momento de pulsar desplegar nunca sale en una página de precios, pero es lo que hace que alguien pulse el botón.

fixsignatures.com hace la promesa en una sola línea y luego deja que el producto defienda su caso. Para una herramienta tan práctica, una captura de ella funcionando es el copy más persuasivo que existe.



04 — Lo que caló
Todos los buzones, la misma firma.
Tres clientes de Outlook alineados, ni un solo correo leído por el camino y una prueba de 30 días que no pide tarjeta. Lo del medio hace un trabajo callado y pesado: a todo lo que toca el correo de la empresa se le pregunta qué lee, y una respuesta dada antes de que nadie pregunte vale más que una sacada con sacacorchos en una revisión de seguridad.
